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Queremos hacer la diferencia, la idea de este web sitio es tratar de ayudarle a que entienda la palabra de Dios lo más simple posible, pero a la misma vez sin añadirle y sin quitarle ósea de una forma concreta y precisa. De esta forma usted puede compartirla ya sea con un niño, con un joven o con un adulto en su caminar diario.


Yo;

El SEÑOR prueba al justo y al impío, y su alma aborrece al que ama la violencia. Sobre los impíos hará llover carbones encendidos; fuego, azufre y viento abrasador será la porción desu copa. Pues el SEÑOR es justo; El ama la justicia; los rectos contemplarán su rostro. (Salmos 11:5-7)

¡SEGUIRE ESPERANDO POR TI PERO NO POR MUCHO  TIEMPO!







                                                           La Santa Biblia






Cristo predica "Amor"

LEA: Romanos 5

Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado. Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.

 
 

Mensaje semanal                                                                                    ¿Cómo se adquiere la fe?


Nuestra fe es un regalo de Dios

Efesios 2:8-9

Dios puso fe en el corazón del ser humano y el ser humano decide dónde depositará esa fe. Cuando ponemos nuestra fe en Jesús escogemos creer que su venida a la tierra, sus milagros, sus promesas y su sacrificio en la cruz fueron una realidad y abrieron la puerta para que recibamos la salvación y la vida eterna.

Dios nos ha dado una medida de fe. Meditemos en Romanos 12:3;

"Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado."

Tener fe requiere humildad, vernos tal como somos, humanos y finitos. Dios nos da una medida de fe por la que reconocemos nuestra necesidad de él. Podemos aumentar esa fe en la medida en que le dejamos obrar en nuestros corazones y transformarnos más a su imagen.

La fe en los negocios de Dios comienza a actuar en el momento en que recibimos nuestra salvación y se extiende a todas las áreas de nuestra vida

Medita lo que nos dice Romanos 10:8-10;

"Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación."

Nuestra fe comienza en lo más profundo de nuestro corazón, y pasamos a hablar, compartir lo que Dios ha hecho en nosotros. Luego, según vamos creciendo en nuestro andar con Jesús, la fe se manifiesta a través de nuestras acciones, palabras y decisiones.

Cuando decidimos creer que las promesas de Dios son verdaderas entonces las vemos cumplidas.

Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios.

Meditemos lo que nos dice 2 Corintios 1:20;

Las promesas de Dios se cumplieron en Jesús. El ministerio de Jesús en la tierra fue un ministerio de poder, de sanidades, de salvación. Podemos confiar tranquilamente en que Dios sigue cumpliendo sus promesas, todavía quiere sanar, perdonar y salvar. Podemos orar en el nombre de Jesús y decir "amén" (así sea) sin dudas porque Dios sigue siendo fiel, sigue siendo el mismo Dios.

Nuevamente medite lo que nos dice la palabra en Romanos 10:8-10;

8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:

9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Entonces, en conclusión, tenemos que voluntariamente utilizar lo que Dios ya ha puesto en nosotros, la fe, para poder agradarlo. La Palabra nos deja ver claramente que hay dos cosas que Dios aborrece, no fe y el orgullo. Si piensa un poquito más allá de, Dios tiene toda la razón de tener coraje con nosotros cuando ignoramos no utilizar la fe que ha puesto en nosotros. Él le da coraje porque la parte más difícil Él ya la ha hecho. Él ya ha depositado la fe en nosotros, entonces, ¿Por qué no usarla?



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