Cristiano vs Discípulo

Cristiano vs Discípulo

¿Sabías la diferencia entre una persona que cree en Cristo y un discípulo de Cristo?

Como seguidor de Jesucristo, puede que hayas oído el termino de “cristiano” y el termino de “discípulo” usados igualmente. Sin embargo, estos dos términos no significan lo mismo. Aunque están relacionados, entender la diferencia entre un cristiano y un discípulo es crucial para el crecimiento espiritual.

¿Qué es exactamente un cristiano? En esencia, el cristiano es una persona que por fe cree en Jesucristo como el Hijo de Dios, que murió en la cruz por los pecados de la humanidad pasada, presente y venidera y que Jesucristo resucitó de entre los muertos. Para uno convertirse en cristiano, uno debe creer en Jesús como Señor y Salvador y aceptarlo en nuestra vida confesándolo que Él es el Señor.

Por otro lado, un discípulo es alguien que no solo cree en Jesús, sino que también le sigue y busca vivir y aplicar sus enseñanzas en la vida diaria. Ser discípulo requiere más que aceptar a Jesús como Salvador; implica un compromiso de seguirle, buscar más de Él, andar en obediencia, aprender y enseñar Su Palabra y sobre todo evangelizar las “Buenas Nuevas” ósea la “SALVACION”.

También tengo que mencionar que no basta con saber la diferencia y ni tampoco basta con solo creer en Cristo solamente. Toda persona, he dicho toda persona, que ha procesado creyendo lo que dice Romanos 10:9-15 para ser salvo no se debe conformar de quedarse estancado como "cristiano".

Existen dos propósitos cuando uno acepta a Cristo Jesús Dios como Salvador. Número uno, Ser salvo y número dos, ser un discípulo. La misión que Cristo Jesús les dio a los discípulos de aquella época es la misma misión que nosotros (cristianos) tenemos para nuestros tiempos. Eso no ha cambiado. Pregúntate lo siguiente: ¿Por qué yo he conseguido saber la verdad para lograr ser salvo? La contestación debe de ser porque alguien aparte de los primeros discípulos originales evangelizo o predico las “Buenas Nuevas” en mi área donde yo tuve el privilegio de oírla y donde el Espíritu Santo trajo convicción a mi espíritu de que yo estaba lejos de Dios para ser salvo.

Entonces, te pregunto; ¿qué te detiene de evangelizar a tu familia, amistades y desconocidos la verdad que tú has oído por medio de otro(s)?

Lo he comentado anteriormente, si tu te consideras cristiano por la razón adecuada, tú tienes la obligación de anunciarle la salvación a otros porque cuando llegue la hora de enfrentar a Cristo Jesús en persona, Él nos va a preguntar el por qué no fuimos capaces de hablarles a otros de las “Nuevas Buenas”. El proceso posiblemente va a ser igual a la parábola que explica de que un hombre tuvo que ir a otro país, llamó a sus siervos y les confió sus bienes. La parábola de los talentos se encuentra en Mateo 25:14–30 y Lucas 19:12–27. Jesús contó esta parábola para enseñar que es esencial utilizar los dones y recursos que Dios nos ha dado para el beneficio de su Reino, ya que seremos responsables de cómo los administramos.

Concluyendo, si todavía nos encontramos respirando, no es tarde para comenzar y andar en obediencia. No tenemos que ponernos una Biblia debajo de las axilas e ir a predicar, digo, si ese es tu llamado, ¡Amen!, pero la mejor manera de traer la verdad de la Palabra a otras personas es cuando usted usa su propio testimonio y cuando las personas ven su caminar, su comportamiento, sus acciones.

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