El Perdón

El Perdón

El tema del “PERDON” es un tema que tanto el cristiano como el incrédulo no pone de su parte para aprender lo que significa PERDONAR. No ponemos de nuestra parte para saber lo que nos impide de tomar el paso para pedir PERDON. El resultado de no saber lo que significa PERDONAR y de no saber lo que nos impide tomar el paso para pedir PERDON, automáticamente, nos arrastra al desastre emocional, mental y sobre todo y más importante al desastre espiritual. Hay ciertas causas por la cual nosotros no sabemos PERDONAR y ni mucho menos sabemos OLVIDAR.
La primera causa es que no sabemos lo que significa “PERDONAR” y “OLVIDAR”. Veamos las definiciones de ambas y algunos ejemplos;

perdonar

verbo transitivo/verbo intransitivo
1. Olvidar la falta que ha cometido otra persona contra ella o contra otros y no guardarle rencor ni castigarla por ella, o no tener en cuenta una deuda o una obligación que otra tiene con ella.
"perdonar una deuda; no le perdonó lo que hizo; hay que saber perdonar"
verbo transitivo
2. Librar a una persona de un castigo o una obligación.
"me perdonó el ejercicio; acepto tus disculpas, te perdono; aunque los había castigado sin postre, la madre terminó perdonando a sus hijos"
En el primer ejemplo vemos que se usa la palabra” olvidar”. Veamos lo que significa “OLVIDAR”.

olvidar

verbo transitivo/verbo pronominal
1.Perder la memoria o el recuerdo de una cosa.
"olvidó los nombres de sus viejos amigos; me he olvidado de tu apellido"

antónimos:

recordar

2. No tomar una cosa de un sitio o no ponerla en un sitio por descuido.
"he olvidado las llaves; se olvidó de la sal y la ensalada estaba sosa; se han olvidado de los libros"
Para poder procesar el significado de “PERDONAR” tenemos que procesar también paralelamente el significado de “OLVIDAR”. Los dos van a la par, ambos se cumplimentan mutuamente.
¿Por qué cree usted que debemos de saber lo que significa “PERDONAR” y “OLVIDAR? ¿Por qué también debemos de saber que el “OLVIDAR” es el hecho de PERDONAR? Medita en el siguiente versículo de 1 Juan 3:18 “Hijitos, nuestro amor no debe ser sólo de palabras, pues el verdadero amor se demuestra con hechos.” Cuando uno va a “PERDONAR” debe de hacerlo de la manera correcta, uno tiene que aplicar la dosis del “OLVIDO”. Cuando uno PERDONA OLVIDANDO entonces se ve que en uno existe amor, el hecho se deja ver. Desafortunadamente, nosotros la mayoría de las ocasiones perdonamos solo de palabra y no de hechos. La sencilla razón por la que nosotros debemos de PERDONAR y aplicar el OLVIDO es porque Jesucristo lo hizo. En el tiempo que Él evangelizo, Él sabia el significado de PERDONAR y también supo que había que aplicar el “OLVIDO”. Medita en uno de tantos versículos donde Él perdono;

Lucas 5:24 “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.” ¿Que vemos en esta situación? Vemos el hecho que hay poder en Su boca y que se deja ver mediante al resultado donde el paralitico salió caminando. El punto es que, si Jesucristo nos PERDONA OLVIDANDOSE de nuestras faltas, ¿entonces por qué nosotros no hacemos lo mismo? Recordemos que nuestro primer pecado como ser humano es el no creer que “Jesucristo es el hijo de Dios”. Medita lo que nos dice Romanos 3:23-24; “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.”

En este versículo nos dice que “todos han pecado y están privados de la gloria de Dios”. No dice que algunos o unos cuantos, sino que dice claramente “todos”. Nos dice también que todos hemos pecado y que por tal razón estamos privados de Su gloria. Bíblicamente, cuando la Palabra nos deja ver que hemos pecado por alguna razón u otra, automáticamente, nos deja ver también, que hay que tomar una acción. Tenemos que pedir perdón de corazón a Dios para que se nos pueda otorgar debidamente Su PERDON Y OLVIDO. Cuando tomamos la acción de arrepentirnos de corazón conseguimos por resultado el perdón de Dios y borra nuestros pecados ósea se OLVIDA de ellos. Medita en este versículo de Hechos 3:19; "Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que sus pecados sean borrados, a fin de que tiempos de alivio vengan de la presencia del Señor.

Si usted como cristiano entiende que lo que nos separa de la gloria de Dios desde que nacemos es que el espíritu del hombre está muerto ante los ojos de Dios por la desobediencia de Eva y Adán, entonces, tiene que saber también que lo único que nos puede redimir con Dios para alcanzar ver Su gloria es creyendo que Cristo es el Señor y el hijo de Dios. Dice la Palabra que cuando confesamos con nuestra boca de que Cristo es el Señor y creemos que Dios lo resucito de entre los muertos, que vamos a ser salvos. Entonces es que nuestro espíritu pasa de muerte a vida ante los ojos de Dios. Si hemos declarado esto entonces quiere decir que debemos de saber cómo “PERDONAR” y mucho más saber cómo aplicarlo por medio del “OLVIDO”. El saber esto nos debe de dar una paz en nuestro corazón y nos debe de ayudar a entender a PERDONAR OLVIDANDO.

Cuando en el versículo de Hechos 3:19 habla de “tiempos de descanso de parte del Señor”, a lo que se refiere es a que; al alivio que uno siente cuando uno PERDONA apropiadamente. Ese alivio es debido a que el Señor sabe que PERDONOMOS correctamente y nos recompensa con un alivio en nuestro ser.
La segunda causa es el “ORGULLO”, que es igual o peor que la primera. No existe una ocasión o situación en la Biblia donde ha ocurrido una ofensa y que tanto el personaje bíblico o el pueblo no se haya sentido que fue la víctima. Por tal motivo tanto el pueblo o el personaje bíblico opta por no PERDONAR y mucho menos pedir PERDON y ni que se diga del aplicar el “OLVIDO”. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que permite que su "ORGULLO" lo transforme, y no para bien sino para mal. Primero, lo transforma en víctima y segundo lo transforma en creerse que la justificación por el acto o situación debe de estar a su favor o mejor dicho que lo debe de proteger.

La Palabra nos dice que Dios ABORRECE el “ORGULLO”. “Seis cosas hay que el Señor odia, y siete son abominación para Él”. Así lo dice el viejo y sabio Salomón. Y encabezando la lista de estos siete pecados capitales están los “ojos soberbios” (Proverbios 6:16-17). Los ojos soberbios son las ventanas de un hombre arrogante hacia el mundo. Desde lo alto de su propia superioridad, los usa para mirar a otros. Desde su pedestal, creado por él mismo, cree que puede ver con mayor claridad que su Creador.
Después, Salomón pone su mirada no en los ojos sino en el corazón. “Abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón; ciertamente no quedará sin castigo” (Proverbios 16:5). En lugar de albergar pensamientos de amor hacia los demás, el hombre orgulloso alberga juicio y amargura. En lugar de expresar bondad y compasión, expresa desprecio. Está convencido de su superioridad en cuanto a logros, intelecto, moralidad, o espiritualidad. Está obsesionado consigo mismo.
El orgullo es, en primer lugar, una actitud de independencia de Dios. En la Escritura es también sinónimo de burla, arrogancia, insensatez, maldad, y crueldad. Se opone directamente a la disposición humilde, temerosa de Dios, sumisa, modesta, confiada, y llena de fe, que es agradable a Dios. “El temor del Señor es aborrecer el mal. El orgullo, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa, yo aborrezco”, dice Dios (Proverbios 8:13). Y no es de extrañar. ¿Cómo podría ser de otra manera?

Cuando dejamos que el “ORGULLO” nos domine perdemos la oportunidad de “PERDONAR y aplicar el “OLVIDO”. Cuando permitimos que nuestro “ORGULLO” tome posesión de uno ósea que nos controle, bloqueamos el conocimiento que tenemos del “PERDON" y el "OLVIDAR” para vencer el acto o situación que se nos presenta. Cuando permitimos que el “ORGULLO” se apodere de uno, no podemos perdonar debidamente o nos renegamos a pedir “PERDON”.
Esto es una tarea continua, tenemos que comportarnos como a Dios le agrada. Cuando vinimos a Cristo fue para cambiar y no para continuar siendo el viejo hombre.

Todo esto lo he explicado para tu favor. Voy a resumir este pequeño estudio con un versículo que sobrepasa el entendimiento y que te va hacer sentido del porqué debemos que "PERDONAR" y aplicar el "OLVIDAR".

Medita en Mateo 6:14-15

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”

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